domingo, 25 de junio de 2017

A ver. Estás en casa. La tele aburre con los mismos comentarios de siempre. Acabas de leer un libro más y resulta que se manga una tormenta. Cierras el libro que habías abierto, agarras el trípode, pones la cámara encima, ajustas el ISO a 100 o mejor, a 50. Pones el disparador en 15 o 20 segundos y conectas el disparador de cable. Para evitar que al apoyar el dedo, la cámara se mueva. Y después de algunos ensayos, te salen cosas tal que así. El rayo ha seguido el perfil de la montaña del Puig Campana. Y queda curioso, ¿no?.

Ayvá...

En estos días, desde el último post hasta ahora, he estado un pelín liado. Primero han sido unos días en Beni York, después ha sido que han llegado unos señores mayores con martillos y nos han hecho migas el salón. Si, desde hace muchos años estábamos con ganas de meterle mano. Porque estábamos un poco hartos de pasar al dormitorio haciendo slalom con la mesa. Y no es plan. Nos hemos liado la manta a la cabeza y en ello estamos. Solo que...las cosas del salón ha habido que meterlas por el resto de la casa y estamos como los refugiados. Por eso y no por otra cosa, pongo esta foto de una tienda de BeniYork en donde venden máscaras. Que siempre resultará más bonito que un salón destrozado a martillazos. ¡Digo yo.

viernes, 28 de abril de 2017

Por la Manga.

Hemos andado por la Manga del Mar Menor. Que dicho sea de paso, era una asignatura pendiente. Cuando dejamos de ir al Circuito de Cartagena (cuando andaba en lo de Prensa de Renault) me hice el propósito de darme un garbeo como Dios manda. Pero, claro. El hombre propone, la mujer lo descompone y Dios dispone. Y entre unos belenes y otros, se ma ha echado el tiempo encima hasta que nos hemos apuntado con otros dos cuñados y sus respectivas. Murcia, Cartagena, Lorca, Aguilas, Bullas, Caravaca y sitios en los que no había estado (creo) nunca. Una paliza del 6, pero ha merecido la pena. Una tarde/noche, al llegar al hotel vi que el sol se ponía artista y ahí me tienes...click, click. 

martes, 18 de abril de 2017

En Las Angustias.

Este año, hemos decidido quedarnos en Valladolid. Años anteriores hemos aprovechado para irnos por ahí, de bureo. Pero este año, el cuerpo nos pedía procesiones. Aprovechando que teníamos a mi nieta, mientras sus padres se iban de paseo a Asturias, hemos ido a (casi) todas las procesiones de Valladolid. Y mira que son unas cuantas. ¿Eh?. 
Esta foto la hice a la salida de la Virgen de la iglesia de las Angustias. Desde la calle lateral del Teatro Calderón. Luego al revelarlas en casa (ahora, como no tengo prisa, las hago en RAW) te das cuenta de que la estatua que hay en la hornacina de la puerta mira a la Virgen como no queriéndose perder detalle del dolor que tan magníficamente retratara Juan de Juni allá por el siglo XVII. Que ya ha llovido. 
A pesar de las torpes artimañas de los de siempre por cargarse la Semana Santa de Valladolid, la gente ha respondido como nunca. Que hiciera muy bueno, también ayuda. Pero es que en la calle había más gente que en la guerra. 
Una vez más, Valladolid sacó el museo a la calle.

miércoles, 5 de abril de 2017

Más de 40 años después, en el coro de una iglesia...

Estábamos de visita en un pueblo pequeño cerca de Puebla y pedimos subir al coro. Cuando aparecemos allí, no me lo podía creer. Aunque tapado con una tela oscura, pude reconocer inmediatamente un órgano Hammond igual que el que tuve en los Lazos y en Esencia. La señorita que nos acompañaba no daba crédito cuando le expliqué cómo era el órgano, cómo se arrancaba (porque los de esa serie tienen motor síncrono a 60 Hz) y le pedí que me dejara ponerle las zarpas encima. Ajustando los drawbars del teclado superior, del inferior, poniendo la percusión como a mi me gustaba y el vibrato en ese punto medio que pocos conocíamos, aquello volvió a sonar como hacía más de 40 años. ¡Santo Dios!. Emocionante. Allí sonaron Somewhere, A white sade of pale, Something y una versión corta de la tocata y fuga en re menor de mi primo Juan Sebastian Bach. Y gracias a que no tenía Leslie. Porque en caso contrario, de allí no me arrancan ni con palanqueta y agua caliente...

Fiesta en Mexico.

Sergio cumplía 80 años y quiso celebrarlo por todo lo alto. Nos invitó a estar allí y nos faltó tiempo para comprar los billetes de ida y vuelta. Hemos estado desde el 23 de marzo por la mañana, hasta el 2 de abril por la noche. Ha sido una paliza del cuatro, pero ha merecido la pena. La fiesta se celebró en Puebla, en "el Jardín" donde Lety hija y Jose Luis han emprendido un negocio de eventos que les va viento en popa. De Puebla fuimos a Orizaba y de allí a Córdoba. Nos han tratado como si fuésemos de la familia y hemos venido con la cuenta de cariño a tope. En el discurso que leyó Sergio, recordó con mucho cariño a "su familia española". La Txapela bordada, la bota de vino y la placa de recuerdo, le hicieron una tremenda ilusión. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Atalaya, mi sobrina consorte.

La de la foto se llama Atalaya y es la que le acelera el pulso a mi sobrino (ahijado) Alberto Gil Niño. De profesión sus montajes del Captur en Carrocería Montaje de Valladolid a donde le trasladaron después de hacer turnos "de panadero" para ir y volver todos los días a Palencia.
Atalaya está embarazada y para mediados (finales más bien) de Junio, tendremos otro modorro más en la familia. Y como hemos estado este finde en Pucela, he aprovechado un rato para hacerle unas fotos cuando me decía eso de ...¡quita, quita, que estoy fatal!...pues nada. Ponte así, ponte asá y hale. Click, click. Foto al canto. ¿Pero cómo me vas a hacer fotos sin maquillar?. Leche, pues porque no te hace puñetera falta. 
Mi sobrina consorte es guapa y no se hable más. Y es muy buena gente. A ver ahora cómo arreglan el asunto de elegir padrinos para el heredero universal de los bienes, que dicho sea de paso a lo mejor viene con un pan debajo del brazo. O no. ¡Vaya usted a saber!. El caso es que Atalaya luce su tripita de casi 6 meses y está más contenta y más feliz que un regaliz. Pues eso.